Todos se quedan mirando a Serafín que se pone de pie y se pasea por la estancia. Trata de recordar con lujo de detalles lo que sucedió desde el momento que pisaron la tierra de los humanos y reencarnaron en hombres lobos. Suelta un suspiro y se gira para ellos que lo observan expectantes. El aire de la ventisca arrecia, haciendo que el sonido del viento al pasar por el castillo, produzca sonidos como de lamentos. Gil inconscientemente aprieta a Aren, que pasa un brazo por sus hombros.
—No ten