Mundo ficciónIniciar sesiónNICHOLAS
—¡Davina! —grito desesperado mientras corro hacia ella, está tirada en el piso, saco la espada que atraviesa su corazón que cada vez late más lento.
Gruesas lágrimas me ruedan por las mejillas, no siento nada más que terror. Todo es dolor, todo es negro. Siento como se me encoge el corazón, se me revuelve el e







