Punto de vista de Elara
El disparo resonó contra las paredes y luego todo se volvió negro.
Me agaché sin pensarlo. Mis rodillas golpearon el concreto con fuerza y un dolor agudo subió por mi hombro por el impacto. Alguien me agarró del brazo desde atrás y me jaló hacia un lado, detrás de una pila de cajas. Alexander. Su agarre era firme y mantuvo la voz casi en nada.
—Quédate abajo. No te muevas hasta que yo lo diga.
Presioné la espalda contra la caja e intenté ralentizar mi respiración. La osc