Mundo de ficçãoIniciar sessãoPeter Hale llegó a las ocho y cincuenta de la mañana del jueves con un abrigo que había visto verdadero mal tiempo y unos zapatos que no habían sido elegidos para impresionar. Dio la mano sin posturas y miró la oficina de la forma en que alguien mira un lugar sobre el cual ya está tomando una decisión.
Alexander lo recibió en la puer







