Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación del Conde Di Tella se hallaba en penumbras, eran las cuatro de la tarde y llevaba más de dieciséis horas en cama. En la pequeña mesa que tenía a un lado, estaba Daisy la tarántula, quien masticaba su comida desde su casa de cristal y parecía observar a su amo.
El Conde se levantó y sus huesos se quejaron. Abrió las persianas de su habitación. Afuera, el día era hermoso y brillante. Echó un







