198 - No puedo hacerlo.
Mientras Jazmín, Leandro y Julieta estaban inmersos en la revelación del medallón y la oscura historia de sus familias, el celular de Leandro comenzó a sonar. La vibración y el tono familiar rompieron el tenso silencio de la mansión. Leandro miró la pantalla y vio que era Daniel, su mejor amigo y abogado. Contestó la llamada, tratando de mantener su voz firme y calmada.
— ¡Daniel! ¿Cómo estás? — preguntó Leandro, esforzándose por sonar normal.
— Leandro, amigo. Estoy a punto de tomar un vuelo.