En un momento de soledad, Don Emiliano se le acercó y se sentó a su lado.
— Hija, sé que esto es extremadamente difícil para ti, pero quiero que sepas que estamos aquí para apoyarte en todo momento —dijo con voz firme pero cálida.
Jazmín asintió, apreciando el apoyo de su padre.
— Gracias, Don Emiliano. No sé qué haría sin todos ustedes.
Don Emiliano le dio un suave apretón en la mano.
— Vamos a superar esto juntos, Jazmín. Leandro va a despertar, y cuando lo haga, necesitaremos estar fuertes p