Capítulo 15
Punto de vista de Mia
—Abre las piernas para mí —susurró, sonando baja y completamente destrozada.
Lo hice. Enganché una pierna sobre el brazo de la silla del profesor, abriéndome más con el corazón latiendo tan fuerte que juré que se podía oír a través de la puerta.
Los sonidos de estudiantes pasando, riendo y el riesgo de ser descubiertas hacían todo más intenso, más mojado y más urgente.
La idea de que un estudiante o profesor nos viera me hacía contraerme. ¿Y si se unían?
Pensar