66 Nuevas esperanzas.
Una semana después.
Fabiola había regresado a su casa, Perla se sintió sola estando con Arturo, también sintió miedo, ahora no tenía a nadie con quién contar en ese encierro en que él la tenía, porque Perla no era para nada libre.
Le hizo reclamos en reiteradas ocasiones a Arturo porque la tenía encerrada.
—¿Acaso no confías en mí? tú sí puedes salir y yo si no te hago reclamos.
—Mi amor yo solo salgo a trabajar, lo sabes, ni siquiera he vuelto a divertirme.
—Ya estoy harta de este encierro, y