20 Visita inesperada.
Él dejó de besarla por un momento, agarró su cara con ambas manos y mirándola a los ojos le dijo:
—Quédate conmigo, este matrimonio fue una locura pero… ¡esta locura me encanta! —Perla recordó la farsa del matrimonio—. No me digas que no, con ese beso me demostraste qué sientes por mí lo mismo que yo siento por ti, debemos estar juntos. —Ella se detuvo, sabía perfectamente que no podía engañarlo.
—Jeremith, no debe ser.
—¿Por qué no debe ser? Ya estamos casados y nos amamos, todos estos días qu