Narra Ana:
Tuve que dormir en el camino a Cartagena, Colombia. No supe mas de Benjamín ni de mi hija, por mas que pedí hablar por teléfono nadie me ayudo.
El oficial solo me sonreía y fingía que no entendía lo que yo le decía. Necesito hablar con alguien que me de razón de ese idiota que debería haberme pagado el abogado.
Llego a Colombia llena de cadenas, me tienen esposada como si fuera un peligro, cuando no es así. He llorado lo que no hice en toda mi vida, ni siquiera un buen abogado tengo