Mundo de ficçãoIniciar sessãoPánico. Cassandra había entrado literal en pánico ante las palabras Estoy enamorado de ti, de Gavel.
Que mierda. Era la primera vez que las oía y no eran mentiras. Un hombre que dijera eso con los ojos que tenía Gavel en esos momentos definitivamente no mentía.
Había salido pitando de la casa corriendo como una liebre asustada. Qué vergüenza para ser una mujer como ella. Había corrido con el rabo entre las patas







