Al dia siguiente mi amiga y yo regresamos a nuestra ciudad, cuando el taxi que subimos en el aeropuerto paro enfrente de nuestra casa, le pagamos bajando las dos con nuestro equipaje, Aroa abrió la puerta, viendo como corría mi pequeña hacia nosotras con su preciosa carita sonriente
—- Mami, ya tas aquí — me dijo cogiendola yo en mis brazos, dándome mi pequeña un fuerte abrazo y muchos besitos
—- Y a tu tía ¿que? no le dices nada —- le dijo Aroa, cogiendo a mi hija de mis brazos
—- Hola, que so