Cuando mi hija se quedó totalmente dormida, David me cogió de mi mano, marchandonos los dos del dormitorio de mi hija hacia el mío, ya que mi equipaje aún lo tenía dentro preparado. Cogí mi bolso y mi móvil que lo tenía encima de la cama, para acercarme a la puerta donde tenía mi maleta, pero cuando me acerque David cerró la puerta echando el cerrojo. Nos quedamos los dos mirándonos fijamente a los ojos, dándome cuenta de que David se estaba acercando a donde yo estaba a pasos lentos
—- Ya esta