Capítulo 3
Punto de vista de Elizabeth
“¡Oh Dios!” jadeé antes de poder contenerme, y mis ojos se abrieron de par en par por la conmoción, pero Lucas parecía no tener idea de lo que estaba pasando aquí. El coche zumbaba por la carretera, las manos de Lucas firmes en el volante, su mirada concentrada, mientras en el asiento trasero yo me estaba desmoronando.
Apreté el borde del asiento delantero, mordiendo mi labio para no gritar. Su toque era brusco, frenético, como si estuviera perdiendo la mi