Las desviaciones, atajos, evasiones... habían dado tantas vueltas y tan rápido por la ciudad que ya Mar ni siquiera sabía por dónde iban.
—No te preocupes, mi equipo de seguridad solo se está asegurando de que nadie nos siga. Le debo demasiado a la memoria de Sejmet Mansour como para poner en pelig