—Alan...
Y eso bastó.
Mar ahogó un grito cuando lo vio cruzar aquellos pocos centímetros y él se la llevó en brazos dentro de la casa, levantándola contra su cuerpo y tomando su boca en un beso urgente y perfecto. Un beso lleno de días oscuros y horas desesperadas, de la necesidad que sentían el u