Megan miró al director con los ojos desorbitados y la mente hecha una maraña de ideas. La rabia le corría por las venas y sentía que hervía de indignación, porque ni en sus peores pesadillas había esperado que el médico se presentara allí con semejante demanda.
—¿Es una maldit@ broma? —espetó—. ¿Cr