—Ni siquiera te voy a pedir que los cuides porque sé que lo harás —murmuró con la voz rota—. Solo por favor... dile que quiero verlos. Dile que lo lamento.
Le dio la espalda y salió de allí con el corazón destrozado, pero no podía hacer otra cosa. Se le caería la lengua pidiéndole a Kali que lo dej