—¡Es terca, testaruda, cabezona, desafiante...! ¡Malika daba menos dolores de cabeza que ella! —rezongó Hasan con los brazos cruzados en la puerta de la tienda, mientras seguía con la mirada a Giulia y la veía caminar de un lado a otro por todo el campamento, equipándose.
—Sí, yo puedo dar fe de e