Nadie jamás alcanzaría a imaginar la fuerza de voluntad ni la rabio que avivaba en ese mismo instante el carácter del rey Hasan Nhasir. Podía seguir escuchando a Giulia, pero también era capaz de oír lo que los hombres armados alrededor se decían a veces.
Estaba a menos de cinco minutos de llegar a