El corazón de Jana golpeaba demasiado fuerte en su pecho. ¿Una cena?
Lo miró de arriba abajo como si de repente se hubiera vuelto loco, pero Kris solo le sonreía con aquella expresión radiante, una que jamás le había visto antes.
—Yo… supongo que… sí, supongo que puedo comer… la gente come ¿no? —m