—¡Estoy nerviosa, estoy nerviosa! ¡Estoy muy nerviosa! —exclamó Mar caminando de un lado a otro de aquella pequeña habitación y de repente la puerta se abrió.
—¿Amor?
—¡No, Alan, no entres! ¡¿No sabes que es de mala suerte ver a la novia vestida de novia antes de la boda?! —le dijo ella asustada.