—¿¡Qué está haciendo!? ¡Suélteme!
—¿¡Por eso viniste por el adelanto de sueldo!? ¿¡Eh!? ¡Para buscar una excusa y que tu noviecito pudiera despedirme, ¿no es cierto?! —escupió furioso y ella forcejeó intentando alejarse—. ¿Creíste que así me harías quedar mal?
—¡A usted deberían despedirlo nada má