Entre tanto Kendra y su madre ya habían planeado todo un show, para manipular una vez más a Aitor y dejar a Aby como culpable.
—No contesta el teléfono —rebatió Fresia iracunda caminando de un lado a otro por la habitación del hospital.
—¿Crees que haya ido a verla? —cuestionó sintiendo un temblor en el cuerpo—, si Aby le cuenta sobre ese mocoso, nos va a descubrir, sabrá que ella no mintió, y no se va a casar conmigo, no podemos permitirlo mamá.
—Claro que no, pero lo que más me preocupa