Valentina clavó los ojos severos en Meredith, quien de pronto se sintió pequeña ante su mejor amiga, sus ojos se volvieron cristalinos y atinó a bajar la mirada, Valentina caminó un paso hacia ella, tenía el gesto firme, seco
—¿Qué fue lo que dijiste, Meredith? —exclamó mirándolo como si pudiera escudriñarla y ver dentro de su pensamiento, pero sintió que ya no la reconocía, ahora era una extraña en su interior—. ¡Habla! —gritó con rabia
Meredith sintió que pegó un ligero brinco, porque la últ