—¿Ahora resulta que me crees, Esteban? Debes estar soñando si crees que eso fue una disculpa —sentenció con firmeza
—¿Disculpa? No, Meredith, el culpable de todo esto fue Allen, tú lo sabes bien, así que tanto como una disculpa... —dijo con rapidez, tratando de justificarse, su corazón latía tan rápido, no podía negarse a sí mismo que tenía un miedo atroz de que ella lo odiara, de que lo alejara de su vida para siempre y terminara perdiendola a ella y a su bebé, esos pensamientos no lo dejaban e