Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa puerta del auto se abrió segundos antes que el elegante hombre tailandés bajara del auto. La mirada de los hombres se centraron en él antes de bajar la mirada, tragaron saliva con nerviosismo y lo escucharon hablar. Preguntando lo que para ellos era una pregunta absurda.
—¿Terminaron el trabajo?—preguntó, acomodándose el saco negro de su lujoso traje de vestir.
—Claro que lo terminamos—contestó uno de lo







