—¿Alex, por qué no nos dijiste que venías a Guadalajara? Si Hugo no nos lo hubiera dicho, no habríamos sabido que ya estabas acá.
Alex levantó la taza de té sobre la mesa, con los ojos ligeramente desviados, mientras decía en voz baja:
—¿Hace falta una mención especial para venir a una reunión?
El rabillo del ojo del hombre llamado Julio se torció:
—¿Cuántos días te vas a quedar en Guadalajara esta vez?
El rostro de Alex estaba tranquilo:
—Déjame pensar, creo que tres o cuatro días, más o men