Aunque ya era muy tarde en la noche, había mucha gente en el aeropuerto. Noa eligió el acceso para pasajeros de la primera clase, por lo que no tardó mucho en llegar a la sala de espera.
Al entrar, el personal le sirvió una bebida y le ofreció unos bonitos pasteles. Poco después de sentarse, vio a dos personas familiares en la entrada. Eran Alex y Fernando. Las miradas de los dos se encontraron desde lejos. Noa quería girar la cabeza hacia el otro lado, fingiendo no conocerlos. Sin embargo, al v