—¿Realmente no piensas decírmelo?— Y ahí estaba de nuevo Oliver, siendo un hombre insistente cuando él no lo había sido nunca, y creyó serlo en algun momento.
Riendo, Matt negó, no deteniendo sus pasos hacia la cocina. Y dijo, girándose ahora, aun sin detenerse —Seguramente tú también guardas secretos de mi, ¿o me equivoco?— Matt no era un chico idiota o ingenuo, no todo el tiempo al menos, como muchas veces su novio le recordaba, al igual sus amigos. Él sabía perfectamente que Oliver le ocult