—¿Qué pasa con estos ancianos, no piensan bañarse?
—Ahorita vamos Alexánder, estamos conversando.
—¿Y qué tanto conversan?
—Estamos desempacando el baúl de los recuerdos.
De pronto el señor Robinson que permanecía callado, con voz fuerte le dice a Alexánder.
—Te voy a decir una cosa, no se te ocurra molestar a Fernanda, porque te la vas a ver conmigo.
—¡Epa! papá, ¿qué te ocurre, por qué me hablas de esa manera?
—Porque te conozco y ya sé que la estás ena