Juan
Puse un pañuelo de mi nariz tapando y evitando que el mal olor entrará en mi cuerpo, era una mezcla entre orina, heces y sangre, de verdad era completamente desastroso, la verdad es admirable mi gran esfuerzo por entrar a este lugar. Sigo a aquel hombre, hasta entrar al pabellón más oscuro.
—¿Todavía falta mucho? —pregunté llamando su atención, él suelta una risa agría y ni me mira.
—Nos dijeron que él era muy peligroso, tan solo lo pusimos en el sitio en donde debe estar. ¿Algún probl