Cuando Luis José entró con su pequeña hija de la mano, se quedó sorprendido de lo bella que estaba Ana Paula. Lucía una falda ceñida al cuerpo con una blusa de seda blanca, la cual combinó con unos accesorios muy elegantes que la hacían ver verdaderamente regia como toda una ejecutiva.
Cargaba suelta su larga cabellera y eso sin lugar a dudas la hacía ver muy sensual. Mientras que él, andaba sencillamente vestido, aunque aún conservaba mucha de su ropa fina de cuando estuvo casado con ella,