En todo ese tiempo Luis José terminó viviendo al lado de Marisol pero nunca quiso casarse con ella, tuvieron una hermosa niña a la que llamaron Marijose, la pequeña se parecía mucho a su padre, no cabía la menor duda de que era su hija.
Él se enfocó en cuidarla y protegerla, fue un consuelo para él en vista de que no podía ver con la frecuencia que quería a los hijos que tuvo con Ana Paula.
— ¿Pero por qué no para de llorar Marijose? — preguntó angustiado Luis José, Marisol la tenía cargada