15. El Precio de las Apariencias
El día de la fiesta de compromiso llegó mucho más rápido de lo que esperaba. En cuanto abrí los ojos esa mañana, sentí un peso en el pecho, como si algo invisible apretara mis costillas.
Las apariencias, las sonrisas fingidas, las miradas inquisitivas de los invitados… todo eso me revolvía el estómago. Era una farsa cuidadosamente construida, y yo me encontraba atrapada en ella.
Me levanté lentamente, como si retrasar mis movimientos pudiera hacer que el tiempo también disminuyera su ritmo. Mi