—Eso, probablemente solo Diego pueda decirnos la verdad.
Santiago se acarició la barbilla pensativo, mientras en la pantalla grande el Gran Duque continuaba su trabajo.
—Primero, felicitemos a Su Majestad la Reina por su cumpleaños. Y ahora, presentemos a la otra protagonista de hoy, ¡la Princesa Dari!
La voz del Gran Duque era entusiasta y apasionada. Cuando terminó de hablar, comenzó a sonar una suave y melodiosa música de piano.
La gente instintivamente miró hacia las escaleras, pero dos foco