Edwin, con emociones complicadas en su interior, lanzó su teléfono hacia Lite con irritación.
—¡Vete, vete, vete! Llévate el teléfono. El primer contacto en la lista es el de esa chica. La próxima vez, no me hables así, ¡no lo soporto!
Lite no se molestó por la actitud despreciativa de Edwin. Total, ya tenía lo que quería y ya no necesitaba preocuparse por él, ¿verdad?
De inmediato, volvió a su semblante serio y formal habitual, abrió el teléfono de Edwin y se sintió un poco emocionado. Con el