En ese momento, el teléfono privado de Diego sonó repentinamente, interrumpiendo su breve siesta. Diego abrió sus ojos, un tanto molesto, y tomó el teléfono. Al ver que era un número desconocido, frunció el ceño. Era su número privado y poca gente conocía ese número. Normalmente no recibiría llamadas de vendedores o publicidad. Entonces, ¿quién podría ser?
Contestó la llamada, soportando la baja presión que sentía en su entorno.
—Hola, soy Diego.
Al escuchar la voz de Diego al otro lado de la l