Mientras el paje llevaba a Laura escaleras arriba, Manuel ya había colocado sus cosas en el piso asignado para él.
Volviéndose hacia Laura, quien acababa de subir, él preguntó:
—Mis cosas ya están listas. ¿Quieres que te ayude a organizar las tuyas?
La atención de Manuel siempre reconfortaba a Laura. En este país desconocido, Manuel era lo más familiar para ella. Sin embargo, ella aún sacudió la cabeza.
—No, no es necesario. Estas cosas son bastante ligeras, puedo hacerlo yo misma. Estarán list