Después de que Manuel se fue, Laura volvió a su asiento, comiendo la comida frente a ella, murmurando algo quejumbroso.
—El asesor de Manuel es demasiado estricto, le asignó tantas tareas que ni siquiera tiene tiempo para comer.
Diego miró divertido a Laura frente a él. Era una suerte que su esposa fuera despistada e ingenua, de lo contrario quizás no la habría conquistado.
—Quizás es porque Manuel es muy talentoso, al fin y al cabo los maestros son así de rigurosos—explicó Diego defendiendo a M