Laura hizo un gesto con la mano.
—Solo es un poco de papeleo, no hay problema. Puedes irte a casa.
La secretaria no pudo persuadirla y tuvo que retirarse.
Mientras se iba, la secretaria se preocupó sobre si debería llamar al señor García para que viniera a recoger a la señorita Laura, pero...
Recordó que Laura estaba trabajando tan arduamente por su propia voluntad, así que mejor no molestarla.
La secretaria suspiró y se fue.
Laura seguía diligentemente procesando los documentos. Había pasado m