Pero en lugar de mostrar alegría, el semblante de Manuel reflejó más bien desaprobación. —Cómo pudo hacerte eso, siendo tú una chica tan buena.
Laura hizo un gesto despreocupado.
—No importa, era un patán. Me alegro de haberme librado de él y tener una nueva vida. No necesito que me consueles.
Manuel también recuperó la compostura. Sí, era mejor no recordar a su ex.
—Además, ahora ya tengo esposo, ¿para qué preocuparme por él?
Crack crack...Ese fue el sonido del corazón de Manuel rompiéndose.