Laura se sintió un poco decepcionada. Aunque tenía una idea general de cómo debían ser los diferentes fotogramas en su mente, cada vez que intentaba dibujar, surgían una serie de problemas.
Por ejemplo, las imágenes completas no parecían armoniosas, lo que las hacía lucir incómodas. Además, los detalles pequeños tenían líneas desordenadas y poco fluidas, lo que arruinaba el resultado final. Laura dejó el lápiz a un lado, sin saber cómo continuar.
Una pequeña ave se posó en la parte alta de la