Violeta alejó sus manos de forma repentina, y Pablo sintió un dolor profundo, sabía que ella no lo quería, ¿Qué podría hacer? Sus sentientes no dejaban de crecer
—Violeta, lamento si te ofendí, yo…
—Ha pasado un año de que Sebastián murió, Pablo, y sé que podrían pasar mil años, pero nunca lo olvidaré, eres bueno, mereces todo el amor del mundo, pero no puedo ser yo.
Pablo bajó la vista, sintió demasiada tristeza de ser un malquerido.
—Perdóname si rompo tu corazón.
Él alzó la vista y le de