Sebastián debía ir junto a Vladimir y Dante debían entregar el dinero del rescate.
Pero, Sebastián no podía mentir a Violeta, ni ocultarlo toda la verdad, simplemente no podía hacerlo, en su corazón se sentía incapaz y cuando ella vio su rostro supo que algo malo ocurría
—Solo dime lo que sea.
Violeta sintió mucho temor cuando Sebastián le contó todo
—¡Iré contigo! Es mi hermano.
—¡No, Violeta! Por favor, debes cuidar a los niños, juro que volveré. Ella lo abrazó con fuerzas
—Es un juramento, ¿C