Llegamos a un lugar en la nada y muy lejos de donde estábamos, solo había una bodega vacía llena de polvo y con olor a humedad, me sacó lo que tenia en mi boca, me sentía mareada y cansada, tenía unas ganas de gritarle pero sabia que seria en vano y muchas fuerzas no tenía, me tomo en brazos y me dejó en un rincón y luego cerró la puerta del auto. Oriana se bajó después y saco del maletero unas bolsas y se cambió de ropa
— Que haremos ahora, esta maldita mujer no murió. Tu estas feliz pero para