Narra Jeremiah:
Cuando tenía seis años me había organizado la fiesta de cumpleaños más asombrosa que cualquier niño podría desear. Había globos, un castillo inflable, y un payaso que animaba el ambiente. El menú estaba compuesto de exquisiteces como pizzas, helado, algodón de azúcar y todas las demás delicias que los niños aman. Era un día maravilloso. Inicio del verano, la enorme piscina del patio disponible para quienes quisieran darse un chapuzón. Todo era tan genial, que sentía la envidia d