Cuando el taxi se detuvo frente a su casa, pagó el servicio y se bajó del auto. La vecina de enfrente le miró mientras salía con su coche y ella fingió que nada pasaba, así que se acercó a la verja.
Notó que no tenía los candados electrónicos, lo que le hizo pensar que el jardinero al no saber nada, los había quitado puesto que salía a dar mantenimiento.
Se adentró en la casa y recorrió hasta la entrada. Abrió la puerta y se metió.
Jamás aquella casa le había parecido tan solitaria y lúgubre, pe