Jeremy se sorprendió al escuchar a Madeline pronunciar su nombre en medio del sonido de los ruidosos bocinazos.
Su nombre, lo que había anhelado escuchar de sus labios hicieron que la amargura de su corazón volviera a tener un sabor dulce.
Jeremy se alegró y camino hacia la voz de Madeline.
En el momento en que se dio la vuelta, sintió el viento del coche que iba a toda velocidad en su dirección.
La premonitoria sensación de lo hubiera podido ocurrir electrizó su cuerpo y, de repente, un ine